Los desafíos que enfrentan los diversos territorios alrededor del mundo llevan a sus gobiernos a desarrollar políticas públicas para transformar aquellos espacios en ciudades inteligentes. Son proyectos con un alto grado de complejidad y que requieren de la participación de la academia, las organizaciones de la sociedad civil y el mundo privado. 

Con el paso de los años, este proceso ha sido testigo de la creación de diversos benchmark, como IESE Cities in Motion, una plataforma de investigación lanzada en conjunto por el Center for Globalization and Strategy y el Departamento de Estrategia del IESE Business School. En ella participan expertos en ciudades y empresas de todo el mundo y su misión es impulsar el modelo Cities in Motion por medio de un enfoque innovador de la forma en que deben ser administradas las ciudades y nuevos criterios para las ciudades del siglo 21. 

Son cuatro los factores sobre los que se construyó la plataforma: ecosistema sostenible, actividades innovadoras, equidad entre ciudadanos y territorio conectado. En tanto, los criterios que determinan la posición de las ciudades dentro del ranking anual que publica el IESE Cities in Motion son: capital humano, cohesión social, economía, gobernanza, medioambiente, movilidad y transporte, planificación urbana, proyección internacional y tecnología

 

En 2020, las cinco ciudades que lideraron el ranking fueron: Londres, Nueva York, París, Tokio y Reikiavik. A continuación detallamos qué innovaciones las hicieron acreedoras de esta posición en la lista mundial: 

  • La capital del Reino Unido lanzó Smarter London Together, un proyecto con el que busca convertirse en la ciudad más inteligente del mundo. ¿Cómo? A través de un trabajo colaborativo e integrado entre distintos actores de la sociedad y basados en un plan maestro digital flexible en donde se detallan aspectos como la colaboración con los municipios y diferentes servicios, que van desde la salud hasta el transporte.  
  • Nueva York busca ser la ciudad líder del ranking en todas las dimensiones. Para esto se apoya en One NYC 2050, una estrategia de trabajo para los próximos 30 años y que incluye, por ejemplo, el proyecto 80×50, cuyo objetivo es reducir en 80% los gases de efecto invernadero hacia el fin de las próximas tres décadas. También está la iniciativa 0x30, destinada a llegar a cero desperdicios en la ciudad en la próxima década. 
  • París quiere optimizar los flujos de personas y vehículos por medio del IoT. También está desarrollando el proyecto de arquitectura Paris Smart City 2050, con el que espera transformarse en el símbolo de la lucha contra el cambio climático.
  • Tokio forma parte de la iniciativa Sociedad 5.0, con la que Japón busca crear una sociedad de próxima generación basada en datos, con foco en el ser humano y apoyada en el uso de inteligencia artificial y el IoT.
  • Reikiavik goza de fuentes de energía geotérmica e hidroeléctrica renovables y es líder en sostenibilidad energética y soluciones inteligentes. Además, tiene un sistema de transporte eficiente a través de una app y cuenta con un programa en donde las personas pueden presentar ideas para mejorar la vida en la ciudad. 

Si bien los efectos provocados por el Covid-19 no fueron considerados en los resultados finales, se proyecta que para los próximos años las ciudades continúen trabajando para alcanzar mejores posiciones dentro de la lista global. El ranking completo y la posición de cada ciudad dentro de las distintas dimensiones, puede ser consultado en www.iese.edu